La potencia contratada es el máximo que puedes tener funcionando a la vez. Si te pasas, salta el interruptor de control y se va la luz. Y como se paga por kW contratado y día —esté la casa vacía o llena—, tenerla mal ajustada cuesta dinero todos los meses del año.

Cómo se calcula, en cuatro pasos
- Lista los aparatos que pueden coincidir. No todos los de la casa: los que de verdad se usan al mismo tiempo en el peor momento del día, normalmente entre las ocho y las diez de la noche.
- Suma sus potencias en vatios. Están en la etiqueta o en el manual. Como referencia habitual: vitrocerámica de inducción entre 2.000 y 3.500 W según zonas encendidas, horno 2.000-2.500 W, lavadora 1.500-2.200 W en el momento de calentar agua, lavavajillas 1.500-2.000 W, secadora 2.000-2.500 W, microondas 900-1.500 W, termo eléctrico 1.200-2.000 W, aire acondicionado 900-1.500 W, plancha 1.000-2.000 W, y la suma de iluminación LED y pequeños aparatos raramente pasa de 300 W.
- Aplica el sentido común (el factor de simultaneidad). Es muy improbable que coincidan horno, vitro a tope, secadora y lavadora. La práctica habitual es contar el 100 % de los dos aparatos mayores y una fracción del resto.
- Redondea al escalón normalizado inmediatamente superior.
Los escalones que se pueden contratar
Con contadores digitales, la potencia se contrata en escalones normalizados. Los habituales en vivienda son 3,45 · 4,6 · 5,75 · 6,9 · 8,05 · 9,2 kW, y desde ahí hacia arriba para viviendas grandes o con vehículo eléctrico. En la práctica:
- 3,45 kW: piso pequeño, cocina de gas, sin aire acondicionado y con poca coincidencia. Es justo pero suficiente para una o dos personas ordenadas.
- 4,6 kW: el escalón más común en pisos con cocina eléctrica y uso normal.
- 5,75 kW: familia con vitro de inducción, horno y lavavajillas coincidiendo.
- 6,9 kW: viviendas con aire acondicionado, secadora o termo eléctrico grande.
- 8,05 kW o más: unifamiliares, calefacción eléctrica o punto de recarga de coche eléctrico sin sistema de gestión de carga.
Cómo saber si estás pagando de más
Hay tres señales muy fiables:
- Nunca te salta la luz. Si en años no ha salido el interruptor de control ni una vez, con toda probabilidad tienes margen de sobra.
- El maxímetro o la app de tu distribuidora muestran una demanda máxima muy por debajo de lo contratado. Ese dato es el argumento definitivo.
- La factura: si el término de potencia pesa mucho más que el consumo y el consumo es bajo, hay algo que sobra.
Y al contrario: si salta al juntar horno y vitro, o al arrancar el aire acondicionado con la lavadora en marcha, el problema no es la instalación, es el escalón contratado.

El detalle de los dos periodos
Desde la reforma de peajes, el término de potencia se factura en dos periodos: uno de punta y otro de valle, cada uno con su precio y su potencia contratable. Eso permite algo muy útil: contratar más potencia en el periodo valle —de noche y fines de semana— y menos en punta, si el uso intensivo se puede desplazar. Es la solución típica para quien carga un coche eléctrico de madrugada o pone la lavadora y el lavavajillas por la noche.
Cómo cambiarla y qué cuesta
El cambio se pide a la comercializadora y lo ejecuta la distribuidora. Con carácter general se puede modificar sin coste técnico una vez cada doce meses; fuera de esa periodicidad, o cuando hace falta ampliar por encima de lo que soporta la instalación, aparecen los derechos de acceso y de extensión y, si toca, el cambio de fusibles de la acometida o de la caja general.
Dos avisos importantes. El primero: para subir potencia por encima de lo que refleja el boletín eléctrico vigente hace falta actualizarlo, y eso implica que la instalación cumpla la normativa actual. El segundo: bajar de escalón es casi siempre inmediato, pero volver a subir puede exigir el trámite completo, así que conviene no quedarse demasiado corto.
Casos que cambian el cálculo
- Coche eléctrico: un punto de recarga doméstico típico pide entre 3,7 y 7,4 kW. Con un sistema de gestión de carga se puede evitar subir de escalón, porque el cargador reduce su potencia cuando la casa consume.
- Bomba de calor o aerotermia: cambia por completo el perfil y suele exigir estudio.
- Teletrabajo: apenas influye; los equipos informáticos consumen poco frente a cualquier aparato con resistencia.
- Vivienda con inquilinos: más simultaneidad, más potencia; suele hacer falta un escalón más que en una vivienda con la misma superficie ocupada por una familia.
Qué hacemos nosotros en una revisión de potencia
Cuando nos llaman por este motivo, el trabajo consiste en medir en lugar de estimar: se comprueba el consumo real en los momentos punta, se revisa el cuadro y la sección de los circuitos, se mira el boletín vigente y se calcula el escalón adecuado. En muchos casos la conclusión es que sobra potencia, y el ajuste se nota en la factura del mes siguiente. En otros, que la instalación no soportaría lo que se quiere contratar, y entonces lo honesto es decir qué habría que hacer antes.
Ejemplos reales de cálculo
Piso de 70 m² con cocina de gas, dos personas. Coinciden en el peor momento la lavadora (1.800 W), el microondas (1.200 W), la televisión y el ordenador (300 W) y la iluminación (150 W). La suma ronda los 3.450 W, así que el escalón de 3,45 kW encaja, aunque sin margen si se añade una plancha. Con un secador de pelo de 2.000 W en marcha, salta.
Piso de 90 m² con vitro de inducción y horno, familia de cuatro. Dos zonas de inducción a media potencia (2.000 W), horno (2.200 W), lavavajillas calentando (1.800 W) e iluminación y electrónica (400 W): más de 6.000 W. Aquí lo razonable es 6,9 kW, y con 5,75 kW habría que evitar coincidencias.
Unifamiliar con aerotermia y coche eléctrico. No se calcula a mano: la bomba de calor y el cargador cambian el perfil por completo, y lo sensato es un estudio con medición y, casi siempre, gestión dinámica de carga para no subir dos escalones.
El interruptor de control de potencia
Antes había un ICP físico en el cuadro; con los contadores digitales, esa función la hace el propio contador. La consecuencia práctica es que el corte por exceso de potencia es más preciso que antes y que la reconexión es inmediata desde el contador o automática al reducir la carga. Si el corte se repite varias veces al día, no se arregla insistiendo: hay que ajustar el escalón o repartir el uso.
Errores frecuentes al ajustar potencia
- Bajar demasiado para ahorrar y acabar con cortes cada semana; el ahorro no compensa la molestia ni el riesgo para los aparatos.
- Fijarse solo en la suma total de vatios de la casa, sin aplicar simultaneidad: sale una potencia enorme que nadie necesita.
- Olvidar el periodo valle, que permite tener más potencia por la noche a menor coste.
- Cambiar de compañía sin revisar la potencia: la nueva comercializadora replica el contrato anterior, errores incluidos.
- Suponer que la instalación aguanta cualquier ampliación. El boletín eléctrico marca el límite real.