Que un enchufe deje de dar corriente tiene tres explicaciones posibles: el cuadro ha cortado, el circuito está interrumpido en algún punto, o el mecanismo está roto. La forma de saber en cuál estás es ir de lo general a lo particular.

Paso 1: mirar el cuadro
Parece obvio y es el primer olvido. En el cuadro hay que comprobar tres cosas: que el interruptor general está arriba, que el diferencial no ha saltado —es el que lleva botón de prueba— y que ningún magnetotérmico está bajado o a medias. Un automático puede quedar en posición intermedia y parecer subido.
Si el diferencial ha saltado y al subirlo vuelve a caer, hay una fuga en algún punto: la forma de localizarla es bajar todos los magnetotérmicos, subir el diferencial y luego ir subiendo automáticos de uno en uno hasta que salte. El circuito que lo tira es el que tiene el problema.
Paso 2: delimitar cuántos puntos han caído
Con una lámpara pequeña o un probador de enchufes se recorre la casa y se apunta qué tomas funcionan. Los patrones habituales dicen mucho:
- Un solo enchufe muerto y el resto bien: lo más probable es el mecanismo o su conexión.
- Varios enchufes de la misma habitación: circuito interrumpido, muchas veces en una caja de derivación o en el propio enchufe anterior de la serie.
- Toda la casa sin enchufes pero con luces: ha caído el automático de tomas.
- Nada funciona: general, diferencial o suministro. Conviene mirar el rellano antes de seguir.
Paso 3: el enchufe anterior de la serie
En instalaciones domésticas, los enchufes de una habitación suelen ir en serie desde la caja de derivación: el cable entra en uno, sale hacia el siguiente y así sucesivamente. Cuando un tornillo de conexión se afloja en el punto intermedio, todos los que van detrás se quedan sin corriente. Por eso, cuando fallan varios seguidos, el fallo casi siempre está en el primero de los que no funcionan o en el último de los que sí lo hacen.

Las causas más frecuentes, por orden
- Conexión floja en un enchufe o en una caja de derivación. El calor y el uso aflojan los tornillos con los años.
- Mecanismo quemado por una carga grande mal apretada: se reconoce por el color oscuro en las bornas y por el olor.
- Diferencial saltado por una fuga en un aparato: muchas veces el culpable es un electrodoméstico con humedad, no la instalación.
- Automático justo para la carga del circuito, que corta cada vez que coinciden dos aparatos.
- Regleta o alargador defectuoso, que hace pensar que el problema es de la pared.
- Obras recientes: un tornillo o un clavo que ha tocado el tubo es una causa clásica y desconcertante.
Lo que no hay que hacer
- Puentear un diferencial que salta. Está saltando por algo y ese algo es una fuga de corriente.
- Poner un automático de más amperios para que deje de cortar: el cable no aguanta más por eso, y ahí empiezan los incendios.
- Trabajar con tensión. Antes de tocar un mecanismo, se baja el automático de ese circuito y se comprueba con un buscapolos.
- Encadenar regletas. Es la forma más habitual de sobrecargar un enchufe doméstico.
Cuándo el problema es el aparato y no la casa
Un truco sencillo: si el diferencial salta siempre al conectar el mismo electrodoméstico, el problema es del aparato. Ocurre mucho con lavadoras, termos y calentadores, donde la resistencia se degrada y deriva a masa. Y si salta a las mismas horas sin que nadie toque nada, conviene mirar el termo o la bomba de calefacción, que arrancan por programación.

Qué información nos ayuda al llamar
Un aviso bien explicado ahorra tiempo y dinero. Lo útil es contar: cuántos puntos han caído y dónde, si el diferencial salta o no, si ha habido obras o humedades recientes, si coincide con algún aparato concreto y qué antigüedad tiene la instalación. Con esos datos se puede llegar con el material adecuado y resolver en una visita en lugar de dos.
El probador de enchufes: la herramienta que sí merece la pena en casa
Cuesta poco, se enchufa y sus tres luces dicen en un segundo si hay tensión, si la polaridad es correcta y si falta la toma de tierra. Con él se puede recorrer la casa y hacer un mapa completo en diez minutos, que es exactamente la información que un instalador necesita para llegar preparado.
Sus límites conviene conocerlos: no mide la calidad de la tierra ni detecta un neutro compartido entre circuitos, y no sustituye una comprobación con instrumento. Pero para el diagnóstico doméstico es la mejor relación entre precio y utilidad.
Qué exige la normativa actual en una vivienda
Entender el modelo ayuda a saber si la instalación está al día. En una vivienda moderna hay circuitos independientes para iluminación, tomas de uso general, cocina y horno, lavadora y lavavajillas, y baño, con su protección propia y su sección de cable calculada. Además, se exige diferencial de alta sensibilidad para proteger a las personas y toma de tierra en todos los puntos.
Las instalaciones de los años sesenta y setenta se hicieron con dos circuitos, sin diferencial y a menudo sin tierra, pensando en una radio, un frigorífico y bombillas. El problema no es que estén «viejas»: es que la casa de hoy pide seis veces más.
Cuándo un enchufe que no funciona es una urgencia
- Si además huele a plástico caliente o el mecanismo está oscurecido.
- Si el diferencial no se deja subir ni con todos los automáticos bajados: puede haber una derivación en la propia línea general.
- Si aparecen chispas visibles al conectar o desconectar.
- Si el fallo llega tras una inundación o una humedad: el agua en cajas de derivación exige revisión antes de volver a dar tensión.
En esos cuatro casos, lo correcto es dejar el circuito cortado y avisar. En el resto, la reparación puede esperar a una visita programada.
Por qué falla una toma y siguen bien las demás
En una instalación doméstica los enchufes de una misma habitación no van uno a uno hasta el cuadro: se conectan en cadena. El cable llega a la primera caja, y de ahí sale hacia la siguiente, y así hasta el final del circuito. Ese detalle explica el síntoma más desconcertante de todos: que dejen de funcionar varias tomas seguidas y el resto de la casa siga perfectamente.
Cuando eso pasa, el punto de fallo casi siempre está en la primera toma que ha dejado de dar corriente, o en la caja de derivación anterior. Un tornillo de conexión flojo, un conductor mal apretado o un empalme hecho con regletas antiguas basta para cortar el paso de la corriente hacia todo lo que va después.
Un tornillo flojo, además, no solo interrumpe: calienta. La conexión imperfecta genera resistencia, la resistencia genera calor y ese calor va deteriorando el plástico del mecanismo. Es la razón por la que una toma que «va y viene» merece atención inmediata y no un apaño.
Comprobaciones que puedes hacer y las que no
Se puede hacer con total seguridad:
- Probar otro aparato en la misma toma, para descartar que el problema esté en el aparato y no en el enchufe.
- Probar el aparato en otra toma, que es la otra mitad de la misma comprobación.
- Mirar el cuadro: comprobar si hay algún automático bajado o el diferencial disparado, y anotar qué circuito es.
- Comprobar hasta dónde llega el fallo: cuántas tomas están sin corriente y en qué habitaciones, porque eso delimita el circuito afectado.
No se debe hacer sin conocimientos ni sin cortar la corriente en el cuadro: desmontar el mecanismo, tocar los conductores, apretar tornillos con tensión presente o sustituir el enchufe. Una toma doméstica trabaja a una tensión perfectamente capaz de causar un accidente grave, y el riesgo no compensa el ahorro.
Qué hará un electricista y por qué es rápido
Con un comprobador de tensión y un multímetro, localizar un corte en una cadena de tomas es un trabajo de método: se corta el circuito, se abren las cajas en orden y se mide dónde llega la tensión y dónde deja de llegar. En la mayoría de los casos, el problema aparece en la primera o la segunda caja abierta.
La reparación suele consistir en rehacer la conexión con bornes adecuados y sustituir el mecanismo si el plástico está dañado. Es una intervención corta, y hacerla a tiempo evita lo que sí es caro: un tramo de cable deteriorado por calor que haya que sustituir entero.