Si hay un sitio de la casa donde no conviene improvisar, es el baño. La razón es física: el agua reduce muchísimo la resistencia del cuerpo humano, de modo que una tensión que en el salón produciría un calambre desagradable puede ser peligrosa en una bañera. Por eso la normativa española de baja tensión trata el baño como un caso especial y establece zonas, llamadas volúmenes de protección, con reglas propias para cada una.

Los volúmenes, explicados sin jerga
La idea es sencilla: cuanto más cerca del agua, más restricciones. La norma delimita cuatro zonas alrededor de la bañera o del plato de ducha:
- Volumen 0. El interior de la bañera o del plato de ducha. Aquí solo pueden ir equipos diseñados expresamente para estar sumergidos y alimentados a muy baja tensión de seguridad. En la práctica: nada de lo que hay en una casa normal.
- Volumen 1. La vertical sobre la bañera o la ducha hasta una altura considerable. Admite muy poco: algunos aparatos de iluminación con grado de protección alto y alimentación adecuada, y calentadores de agua específicos.
- Volumen 2. La franja que rodea al volumen 1. Aquí ya caben luminarias con protección suficiente y algunos aparatos, pero no bases de enchufe convencionales.
- Fuera de volúmenes. El resto del baño, donde se instalan los enchufes, los interruptores y los aparatos habituales, siempre con su protección diferencial correspondiente.
La consecuencia práctica más importante y la que más se incumple en reformas hechas por aficionados: un enchufe no puede ir junto a la ducha, ni un interruptor al alcance de la mano desde dentro de la bañera. No es una recomendación: es una prohibición con motivo.
La conexión equipotencial: la pieza invisible
En un baño correctamente ejecutado hay un conductor que une entre sí las masas metálicas accesibles —tuberías, desagües metálicos, estructura de la mampara si es conductora— y las conecta a la tierra de la instalación. Se llama conexión equipotencial y su función es evitar que aparezcan diferencias de potencial entre dos elementos que una persona pueda tocar a la vez.
Es completamente invisible una vez terminada la obra, y es una de las cosas que se pierden en reformas antiguas mal hechas: se cambian tuberías metálicas por plástico, se retira la mampara vieja y nadie vuelve a conectar nada. Comprobarlo requiere medir, y es uno de los puntos que un profesional revisa siempre en un baño reformado.

Qué exige un baño moderno
- Protección diferencial. Es obligatoria en la instalación y es lo que corta cuando hay una derivación. Muchas viviendas antiguas siguen sin ella, y en un baño esa carencia es la más grave de todas.
- Circuito adecuado. Un baño con lavadora, secadora o termo eléctrico necesita línea con la sección y la protección correctas, no un alargador desde el pasillo.
- Mecanismos con el grado de protección correcto. El grado IP indica la resistencia a sólidos y a agua, y en baño no vale cualquier mecanismo de catálogo.
- Iluminación adecuada a la zona. Un foco pensado para un salón no tiene por qué valer sobre una ducha.
- Conexión equipotencial ejecutada y comprobada.
Los errores que más veces se encuentran
- Enchufe junto al lavabo, dentro de la zona de salpicadura, para el secador o la máquina de afeitar. Es cómodo y es exactamente lo que la norma quiere evitar.
- Regletas y alargadores en el suelo del baño, muchas veces detrás de la lavadora.
- Focos empotrados sin protección suficiente sobre la ducha, colocados durante una reforma de falso techo.
- Espejos con luz conectados con un empalme improvisado dentro de la caja del mecanismo.
- Termos eléctricos sin línea propia, compartiendo circuito con la iluminación.
Ninguno de esos cinco casos es raro. Los cinco se resuelven en una intervención relativamente sencilla, y los cinco son motivo suficiente para revisar el baño completo.

Si estás reformando el baño
Es el mejor momento posible y el único en que todo es barato. Cuatro decisiones que conviene tomar antes de cerrar la obra:
- Dejar previsión de más. Un tubo vacío desde el cuadro hasta el baño vale muy poco durante la obra y muchísimo después.
- Decidir dónde van los enchufes con los muebles ya elegidos, no antes: la mayoría de los enchufes mal colocados nacen de dibujar la instalación sin saber dónde irá el mueble.
- Pensar en la lavadora y el termo como cargas propias, con su línea.
- Documentar la equipotencial: una foto de la obra abierta con el conductor conectado vale mucho el día que haya que revisar algo.
Qué revisamos nosotros en un baño
Una revisión de baño es rápida y consiste en cinco comprobaciones: que exista y funcione la protección diferencial, que la equipotencial esté hecha y tenga continuidad, que los mecanismos estén fuera de los volúmenes que no los admiten, que la iluminación tenga la protección adecuada y que las cargas grandes tengan su circuito. Con eso, un baño pasa de ser el punto débil de la casa a ser uno más.