La inducción es cómoda, rápida y limpia, y tiene una contrapartida que casi ninguna tienda explica: es uno de los aparatos que más potencia pide de toda la vivienda. Una placa de cuatro zonas puede llegar a varios kilovatios si se usan todas a la vez, y ese consumo tiene que caber en la instalación y en la potencia contratada. Cuando no cabe, no pasa nada catastrófico: salta el interruptor de control de potencia o el automático, siempre en el peor momento.

Cuadro eléctrico con interruptores automáticos
La primera comprobación se hace en el cuadro: hay que ver si existe un circuito propio de cocina y con qué protección. Foto: Davidherreraescobar · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Las tres comprobaciones previas

  1. Qué circuito llega a la cocina. En una instalación hecha conforme al reglamento vigente existe un circuito específico para cocina y horno, dimensionado para ese uso y separado de los enchufes generales. En viviendas antiguas ese circuito no existe: la cocina cuelga del mismo cable que el resto de la casa.
  2. Qué protección tiene ese circuito. El automático debe corresponder a la sección del cable. Poner un automático mayor «para que no salte» sin cambiar el cable es exactamente lo contrario de una solución: elimina la protección del conductor.
  3. Cuánta potencia hay contratada. Es el punto que sorprende a más gente: la instalación puede estar perfecta y la placa seguir saltando porque la potencia contratada es baja para el conjunto de la casa.

Estas tres cosas se comprueban en una visita corta, y es la razón por la que conviene resolverlas antes de comprar la placa, no el día que llega el instalador de la tienda y se encuentra con que no hay línea.

Qué pide una placa de inducción

Sin entrar en la ficha de cada modelo, hay tres datos que hay que mirar en el manual antes de comprar:

  • La potencia máxima total. Es la suma de todas las zonas a pleno rendimiento, y es el número que hay que comparar con la instalación.
  • El tipo de conexión. Muchas placas admiten varias configuraciones de conexión —monofásica o repartida— y traen un esquema en el manual. Ese esquema es el que determina el cable necesario.
  • La sección de cable recomendada por el fabricante, que en placas de cierta potencia es superior a la de un enchufe normal.

Y un detalle importante: una placa de inducción no se enchufa a una base de enchufe normal. Se conecta a una caja de conexión fija, con la línea propia y la protección correspondiente. Ver una placa conectada con una clavija a un enchufe de salón es una señal inequívoca de instalación mal hecha.

El gestor de potencia: la solución que casi nadie conoce

Muchas placas modernas incorporan una función que permite limitar la potencia máxima que consume el aparato. Se configura en la instalación y hace que la placa reparta lo disponible entre las zonas activas en lugar de sumarlo todo.

Esto resuelve una situación muy frecuente: una vivienda con potencia contratada justa, en la que la placa saltaría al usar tres fuegos y el horno a la vez. Con el límite configurado, la placa tarda un poco más en calentar cuando se usan varias zonas, pero no tira la instalación. Es una alternativa razonable a subir la potencia contratada, que encarece la factura todos los meses del año.

Cableado eléctrico en una pared durante una reforma
Si la cocina no tiene línea propia, hay que tirarla: es el trabajo que conviene planificar antes de comprar la placa. Foto: ShriniwasGajare · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Cuándo hace falta obra y cuándo no

Depende del estado de partida, y en la práctica se dan cuatro escenarios:

  1. Cocina con circuito propio y en buen estado. Se conecta la placa y listo. Es el caso de las viviendas con instalación reciente o reformada correctamente.
  2. Cocina con circuito propio pero antiguo. Hay línea, pero con sección insuficiente o sin protección adecuada. Se sustituye el tramo y se ajusta el cuadro.
  3. Cocina sin circuito propio. Hay que tirar una línea nueva desde el cuadro, con la sección que corresponda, y añadir su protección. Es el escenario más común en pisos anteriores a los años ochenta.
  4. Instalación general obsoleta. Si además no hay diferencial, ni toma de tierra, o el cuadro es de fusibles, la placa es solo la punta del problema: lo que toca es una reforma eléctrica.

Errores frecuentes al cambiar de gas a inducción

  • Reutilizar el enchufe del horno para la placa. Son dos aparatos de mucho consumo y compartir línea es la receta para que salte el automático.
  • Alargar la línea con regletas o ladrones. Nunca, y menos en un aparato de este consumo.
  • Subir el automático sin cambiar el cable. Es el error más peligroso de todos: el automático protege el cable, y si se sobredimensiona, el cable puede calentarse sin que nada corte.
  • No dejar acceso a la caja de conexión. Después hay que poder revisarla sin desmontar el mueble entero.
  • Olvidar la ventilación de la placa. No es eléctrico, pero es la causa habitual de averías prematuras: la inducción necesita el hueco de ventilación que indica el fabricante.
Interruptor automático magnetotérmico
El automático tiene que corresponder a la sección del cable: cambiarlo por uno mayor sin tocar el cable elimina la protección. Foto: Koefbac · Public domain · Wikimedia Commons

Cómo saber si te va a saltar la luz

Hay una comprobación aproximada que cualquiera puede hacer antes de decidir. Se suma la potencia de lo que se usa a la vez en la hora punta de la casa: placa, horno, lavadora o lavavajillas si coinciden, termo si es eléctrico, calefacción si la hay, más el fondo permanente de nevera, luces y electrónica. Si el resultado se acerca a la potencia contratada, la placa va a hacer saltar el interruptor de control tarde o temprano.

Las tres salidas posibles, por orden de coste a largo plazo:

  • Configurar el límite de potencia de la placa, si el modelo lo permite. Coste cero y efecto inmediato.
  • Reorganizar los hábitos. No poner la lavadora mientras se cocina es, literalmente, dinero ahorrado.
  • Subir la potencia contratada. Funciona siempre y se paga todos los meses, también los que no se cocina.

Qué hace un profesional en esta instalación

Aunque parezca un trabajo menor, tiene varias comprobaciones que no son opcionales: verificar la sección real del conductor —no la que se supone—, comprobar la continuidad de la toma de tierra, medir el aislamiento, confirmar el funcionamiento del diferencial y dejar la caja de conexión accesible y correctamente apretada. Un mal apriete en un aparato de este consumo termina en un punto caliente, y un punto caliente termina en olor a quemado.

Si la instalación se toca de verdad —línea nueva, cuadro nuevo, subida de potencia—, procede además el boletín eléctrico, que es el documento que acredita el trabajo y que la distribuidora pide para modificar la potencia.

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Preguntas frecuentes sobre Guía: instalación eléctrica para placa de inducción

¿Una placa de inducción necesita un circuito propio?

Sí. Es un aparato de consumo alto y se conecta a una línea específica con su protección en el cuadro, mediante caja de conexión fija y no con clavija a un enchufe normal. En instalaciones hechas conforme al reglamento vigente existe un circuito de cocina y horno pensado para eso.

¿Puedo poner una placa de inducción con 3,45 kW contratados?

Depende del modelo y del uso, y en muchos casos la respuesta práctica es que sí, configurando el limitador de potencia de la placa. Con la potencia contratada justa, usar varias zonas y el horno a la vez hará saltar el interruptor de control si no se limita el aparato.

¿Sirve la línea que usaba la vitrocerámica?

A veces sí, pero hay que comprobarlo, no suponerlo. Se mira la sección real del cable, el estado del conductor y la protección instalada, y se compara con lo que pide el fabricante de la placa nueva.

¿Se puede instalar la placa uno mismo?

La conexión de un aparato fijo de esta potencia no es un trabajo doméstico: implica dimensionar la línea, verificar la protección y comprobar la tierra. Además, si se modifica la instalación, el trabajo debe quedar documentado por una empresa autorizada.

¿Qué pasa si el cuadro no tiene sitio para el automático nuevo?

Se amplía el cuadro o se sustituye por uno con más espacio, aprovechando para ordenar los circuitos. Es un trabajo habitual y suele salir mejor de precio hecho a la vez que la línea de la cocina.

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