La inducción funciona de una manera muy distinta a una vitrocerámica convencional. No hay resistencia que se ponga roja: hay una bobina bajo el cristal que genera un campo magnético, y ese campo induce corrientes en el fondo del recipiente, que es el que se calienta. La placa, en sentido estricto, no calienta: hace que el recipiente se caliente.

Los cinco fallos que no son averías
- El recipiente no es apto. La inducción necesita un fondo ferromagnético. La prueba es de un segundo: si un imán se pega al fondo, sirve; si no, la placa no lo reconocerá.
- El recipiente es demasiado pequeño para la zona elegida. Si no cubre el diámetro mínimo, la placa no detecta carga y se apaga.
- El fondo está deformado. Una sartén con el fondo abombado apoya solo por el centro y el acoplamiento es malo.
- El bloqueo para niños está activo. Muchas placas se bloquean con una pulsación larga y el símbolo es discreto.
- La función de apagado automático ha actuado tras un tiempo sin cambios en los mandos. Es una medida de seguridad, no un fallo.
Esos cinco casos explican la mayoría de las llamadas de urgencia por una placa que no calienta, y se descartan en dos minutos sin herramientas.
Cuando se apaga a mitad de la cocción
Este síntoma es distinto y apunta a dos causas concretas.
La primera es la ventilación. La electrónica de una placa de inducción disipa calor y necesita aire; el hueco del mueble debe respetar las aperturas que indica el fabricante. Si el aparato está encajado sobre un cajón lleno, sin holgura o con la parte trasera sellada, la protección térmica corta y la placa se apaga.
La segunda es la alimentación eléctrica. Una placa de inducción es uno de los aparatos de más consumo de la vivienda, y exige un circuito propio con la sección y la protección adecuadas. Si comparte línea con otros consumos o la sección es insuficiente, aparecen cortes intermitentes justo cuando se usan varias zonas a la vez.
Tabla rápida: síntoma y causa probable
- No reconoce el recipiente y pita o muestra un aviso: recipiente no apto, pequeño o deformado.
- Se apaga con varias zonas encendidas: gestión de potencia del propio aparato o alimentación insuficiente.
- Se apaga tras un rato de uso intenso: ventilación del hueco o protección térmica.
- No enciende nada: alimentación, protección del cuadro o bloqueo activo.
- Una sola zona no funciona: bobina o electrónica de esa zona; es avería del aparato.
- Hace saltar el diferencial: fuga a masa; hay que dejar de usarla y revisarla.
Ese último caso es el único con carácter urgente: un aparato que provoca el disparo del diferencial está derivando corriente y no debe seguir en servicio.

Lo que hay que revisar en la instalación
Cuando el problema no está en el recipiente ni en la ventilación, la revisión pasa a la instalación y tiene cuatro puntos:
- El circuito. Debe ser exclusivo para la placa, con la sección de cable que corresponda a su potencia.
- La protección en el cuadro, dimensionada para ese consumo y no reutilizada de una instalación anterior.
- La conexión del aparato: apriete de los bornes y estado del cable de alimentación, que es un punto caliente clásico.
- La potencia contratada, porque una cocina de inducción con horno puede llevar la vivienda al límite si la potencia es la de hace veinte años.
Ese cuarto punto explica muchos casos de placas «que fallan» y no fallan: lo que salta es el control de potencia, y el aparato simplemente se queda sin suministro.
Vitrocerámica y inducción: no es lo mismo
Conviene distinguirlas porque sus averías son distintas. Una vitrocerámica convencional calienta por resistencia: el cristal se pone caliente y transmite ese calor al recipiente, así que funciona con cualquier cazuela y su avería típica es una resistencia interrumpida.
Una placa de inducción calienta el recipiente directamente, es más rápida y más eficiente, y en cambio exige menaje apto y una electrónica que necesita ventilación. Sus averías son electrónicas, no de resistencia.
Cuando alguien sustituye una vitrocerámica por una inducción sin revisar la instalación, aparecen los problemas descritos más arriba: el consumo y el comportamiento eléctrico no son los mismos.

Qué hacer antes de llamar
- Probar con otro recipiente, comprobado con un imán y de diámetro suficiente.
- Desactivar el bloqueo siguiendo el manual del modelo.
- Apagar el automático un minuto y volver a encender, que reinicia la electrónica.
- Comprobar si el problema aparece con varias zonas o con una sola.
- Anotar el aviso o el código que muestre la placa, porque es la mejor información para el técnico.
Con esas cinco respuestas queda claro si el problema es del aparato o de la instalación, que es exactamente la pregunta que decide a quién hay que llamar.