Al ver un piso se mira la cocina, el baño y las ventanas. La instalación eléctrica se queda casi siempre en «funciona», y eso puede significar cualquier cosa desde una instalación correcta de 2010 hasta un tendido de los años sesenta con dos circuitos y sin toma de tierra. La diferencia, en dinero, es de varios miles de euros.

Lo que se ve en el cuadro
Abrir la tapa —sin tocar nada— responde a la mitad de las preguntas:
- ¿Hay diferencial? Es el que lleva botón de prueba. En una vivienda actual es obligatorio y protege a las personas. Su ausencia sitúa la instalación en otra época.
- ¿Hay fusibles de porcelana o magnetotérmicos? Los fusibles roscados indican instalación muy antigua y sustitución pendiente.
- ¿Cuántos circuitos hay? Una vivienda moderna reparte iluminación, tomas generales, cocina y horno, lavadora y lavavajillas, baño y aire acondicionado en circuitos separados. Dos o tres automáticos para todo el piso es señal de instalación obsoleta.
- ¿Está identificado? Un cuadro con etiquetas indica trabajo hecho por profesional.
- ¿Hay marcas de calor, plásticos amarillentos o cables sueltos? Son avisos.
La toma de tierra
Es el punto que más se pasa por alto y el más importante para la seguridad. Sin toma de tierra, el diferencial pierde eficacia y cualquier derivación en un electrodoméstico se convierte en un riesgo. Dos comprobaciones rápidas: mirar si los enchufes tienen el contacto central de tierra —los redondos antiguos no lo tienen— y comprobar con un probador de enchufes, que cuesta poco y dice si hay tierra y si la polaridad es correcta.
En edificios antiguos ocurre a menudo que hay tierra en el cuadro pero no en todos los enchufes, porque se hicieron reformas parciales. Es un dato que conviene conocer antes de firmar.
La documentación: boletín y potencia
Pide al vendedor el boletín eléctrico —el certificado de instalación eléctrica— y mira su fecha. Sirve para tres cosas: acredita quién hizo la instalación, indica la potencia máxima admisible y es imprescindible para dar de alta el suministro o para ampliar potencia. Sin boletín vigente, cualquier cambio de titularidad con modificación de potencia puede obligar a una revisión completa.
Conviene revisar también la potencia contratada actual: si es de 3,45 kW y la idea es poner vitrocerámica de inducción, horno y aire acondicionado, habrá que ampliar, y eso pasa por que la instalación lo soporte.

Señales de una instalación con más de cuarenta años
- Enchufes redondos sin tierra y llaves de luz de tecla basculante antigua.
- Cables con aislamiento de tela o de goma endurecida, visibles en cajas o en el cuadro.
- Regletas y ladrones por toda la casa: síntoma de que faltan puntos.
- Cable de aluminio en lugar de cobre en algunos tramos, habitual en ciertas épocas y con problemas conocidos de dilatación en las conexiones.
- Ausencia de circuito independiente para lavadora o cocina.
- Cajas de derivación sin tapa o empalmes con cinta aislante.
Qué cuesta ponerlo al día
Los importes dependen de metros, de si hay que picar pared y del número de puntos, así que cualquier cifra concreta sería un engaño. Lo que sí se puede explicar es el orden de las partidas, de menor a mayor: sustituir el cuadro y añadir diferencial es la intervención más barata; añadir circuitos nuevos aprovechando tubos existentes tiene un coste medio; y renovar la instalación completa con tubos nuevos es una obra que conviene planificar junto a una reforma de suelos o de alicatados, porque el precio se reparte.
La recomendación práctica: si la instalación es anterior a los años ochenta y no ha sido renovada, hay que contar con la renovación completa en el presupuesto de compra, no como un extra opcional.
Preguntas al vendedor que conviene hacer
- ¿Se ha renovado la instalación? ¿Cuándo y con qué documentación?
- ¿Hay boletín eléctrico y de qué fecha es?
- ¿Salta el diferencial con frecuencia?
- ¿Hay tomas de tierra en todos los enchufes, incluidos baño y cocina?
- ¿Qué potencia tiene contratada y con qué compañía?
- ¿Ha habido humedades que hayan afectado a cajas o mecanismos?

Cómo trabajamos una revisión previa a la compra
Es una visita corta y muy rentable: comprobación del cuadro y de las protecciones, medición de la continuidad de la toma de tierra y de la resistencia, prueba de enchufes por habitaciones, revisión de secciones visibles, comprobación de circuitos independientes en cocina y baño y lectura de la documentación disponible. El resultado es un informe con lo que cumple, lo que no y el orden razonable de las intervenciones, con el que se puede negociar el precio con datos en la mano.
El caso de los edificios antiguos de Bilbao
En una ciudad con mucho parque construido antes de los años setenta, hay dos situaciones que se repiten. La primera: instalación individual renovada pero columna del edificio antigua. La vivienda está bien, pero la derivación individual y la centralización de contadores no dan para ampliar potencia; entonces la ampliación depende de una obra en zonas comunes y de un acuerdo de la comunidad.
La segunda: reformas parciales acumuladas. Un baño reformado en 2010 con su tierra y su circuito, una cocina de 1995 con dos tomas y un salón de 1968 sin tierra. Es lo más habitual y lo que hace imprescindible comprobar habitación por habitación en lugar de fiarse del cuadro.
Qué mirar además de la instalación
- El cuarto de contadores: si está ordenado y accesible, la ampliación será sencilla; si es un armario improvisado, habrá trabajo.
- La derivación individual: su sección determina la potencia máxima que se podrá contratar.
- El estado del portero automático y del vídeo, que suele ir en el mismo paquete de renovación.
- Los puntos de luz del techo: si no hay caja ni tubo, colocar una lámpara nueva implica obra.
- La previsión para el coche eléctrico, si el edificio tiene garaje: hoy es un factor de valor.
Cómo usar el informe para negociar
Un informe técnico convierte una impresión en una cifra. Con él se puede plantear al vendedor una rebaja equivalente al coste de la renovación, o pedir que se ejecute antes de la firma con factura a su nombre. En cualquiera de las dos vías, lo importante es que el informe detalle qué es urgente por seguridad —falta de diferencial o de tierra— y qué es mejora, porque no todo tiene la misma prioridad ni el mismo peso en una negociación.
El cuadro cuenta la edad real de la instalación
Antes de mirar la cocina o las ventanas, merece la pena abrir el cuadro eléctrico y observar cuatro cosas. Es una inspección de dos minutos que da más información sobre el estado del piso que cualquier descripción del anuncio.
- Qué protecciones hay. Una instalación actualizada tiene interruptor general, diferencial y varios magnetotérmicos, uno por circuito. Si aparecen fusibles de porcelana o de rosca, la instalación es antigua y probablemente no se ha tocado en décadas.
- Cuántos circuitos hay. Un piso con un único automático para todo está muy lejos de lo que se exige hoy: la separación por circuitos —alumbrado, tomas generales, cocina y horno, lavadora, aire acondicionado— es lo que evita quedarse a oscuras cada vez que salta algo.
- Si hay diferencial. Es la protección que actúa ante una derivación y la que evita el accidente grave. Su ausencia es motivo suficiente para presupuestar una renovación completa.
- El estado general. Cables sueltos, empalmes con cinta aislante, tapas que no cierran o marcas de calor son señales que hablan por sí solas.
La toma de tierra: la comprobación que casi nadie hace
En pisos antiguos es muy frecuente que la instalación no tenga toma de tierra, o que la tenga solo en la cocina y el baño. Se detecta con facilidad: los enchufes sin el contacto central de tierra son de dos polos y delatan la edad de la instalación.
Esto importa más de lo que parece. Sin toma de tierra, la protección diferencial no puede hacer bien su trabajo y los electrodomésticos con carcasa metálica quedan sin la vía de descarga prevista. Es, junto con la ausencia de diferencial, la razón más habitual para renovar por completo la instalación de un piso comprado de segunda mano.
Qué pedir antes de firmar
Dos documentos y un presupuesto. El primer documento es el boletín o certificado de la instalación eléctrica, si existe: indica quién la ejecutó y bajo qué normativa. El segundo es la factura de suministro, que dice la potencia contratada y permite ver si es coherente con lo que el piso necesita.
Y el presupuesto: si en la inspección visual aparecen fusibles, falta de diferencial o ausencia de tierra, lo razonable es pedir dos o tres presupuestos de renovación antes de cerrar la compra, para negociar con una cifra real encima de la mesa en lugar de una estimación. Renovar una instalación completa implica obra —canalizaciones, cajas, mecanismos y cuadro nuevo—, y conviene saber lo que cuesta antes y no después.