La conversación habitual antes de comprar un aire acondicionado gira en torno a los frigorías, la marca y el precio de la instalación. La parte eléctrica no aparece hasta que el equipo ya está montado y el automático empieza a saltar cada tarde a la misma hora.
Esta guía va al revés: qué hay que comprobar en la instalación antes de elegir el equipo, y cuáles son las cuatro cosas que deciden si va a funcionar sin sobresaltos.
1. La potencia contratada
Es lo primero y lo que más sorpresas da, porque la gente suele sobrestimar el consumo del aire y subestimar el problema de la simultaneidad.
Un split de una habitación consume, en régimen estable, bastante menos de lo que se supone: los equipos modernos con tecnología inverter modulan y trabajan la mayor parte del tiempo muy por debajo de su máximo. El problema no es el consumo medio, es el arranque del compresor y, sobre todo, la coincidencia con otros aparatos.
La pregunta útil no es «cuánto consume el aire» sino «qué tengo encendido a las nueve de la noche de un día de agosto». Si en ese momento están la vitrocerámica, el horno, el termo y el aire, con una potencia contratada justa el general va a saltar. El cálculo por aparatos está en cuántos kW necesito en casa, y si hay que ampliar, en subidas de potencia.
2. Circuito propio o compartido
Aquí está el error más repetido de las instalaciones improvisadas: colgar el aire del circuito de enchufes de la habitación, que ya alimenta televisión, ordenador y lámparas.
- Equipo portátil o split pequeño enchufable: puede ir en un enchufe en buen estado, sin ladrones ni alargadores.
- Split fijo de cierta potencia: circuito independiente desde el cuadro, con su automático propio.
- Multisplit o conductos: circuito propio siempre, y con la sección calculada para la unidad exterior.
La ventaja del circuito propio no es solo evitar el salto: es que cuando algo falla, falla solo el aire y no se queda a oscuras media casa. Ese razonamiento es el mismo del reparto de circuitos que explicamos en se va la luz en una habitación.
3. La sección del cable
Es la parte invisible y la que no se puede arreglar después sin volver a abrir. La sección del conductor tiene que corresponder a la corriente que va a circular y a la longitud del recorrido: un cable justo en una tirada larga cae de tensión y se calienta, y el calentamiento en el interior de un tubo es lo que degrada el aislamiento con los años.
Dos avisos concretos:
- La distancia hasta la unidad exterior cuenta. Un equipo en un balcón al otro extremo del piso no es lo mismo que uno en la ventana del salón.
- Reaprovechar un cable existente «que ya estaba ahí» sin comprobar su sección es el atajo que después aparece como enchufe tostado o como olor a quemado, algo que tratamos en qué hacer si huele a quemado en un enchufe.
4. Las protecciones
Tres cosas que conviene revisar en el cuadro antes de encargar el equipo:
- Espacio físico. Un circuito nuevo necesita un hueco en el carril. Si el cuadro está lleno, la instalación del aire empieza por ampliarlo o sustituirlo, como vemos en cambiar el cuadro eléctrico.
- Automático adecuado al circuito, no el que sobraba. Sobredimensionarlo para que no salte es dejar el cable sin protección.
- Diferencial compatible. Los equipos con variador de frecuencia pueden generar fugas de alta frecuencia que hacen saltar un diferencial convencional sin que haya avería. La solución es un diferencial del tipo adecuado, no quitar protección.
Si el automático o el diferencial salta justo cuando el aire arranca y no mientras está funcionando, el problema es el pico de arranque o el tipo de diferencial, no el consumo. Si salta al rato de estar todo encendido, es potencia contratada o reparto de circuitos. Distinguir esas dos situaciones ahorra la mitad del diagnóstico.
Y una cosa que no es eléctrica pero decide el resultado
La ubicación de la unidad exterior. En los edificios del entorno de Bilbao, con patios interiores estrechos y fachadas protegidas en algunos cascos históricos, la posición viable de la unidad exterior condiciona el recorrido del cable y a veces obliga a replantear el circuito entero. Conviene decidir esa ubicación antes de calcular la parte eléctrica, no después.
Si además estás valorando alternativas de climatización por consumo, la comparación está en qué calefacción eléctrica consume menos.
Antes de comprar: la lista de cinco comprobaciones
Cinco minutos con el cuadro abierto y una factura de la luz en la mano evitan la mayoría de los problemas:
- Potencia contratada, que aparece en la factura. Apúntala antes de mirar equipos.
- Huecos libres en el cuadro para un circuito nuevo. Si no hay, el presupuesto del aire incluye tocar el cuadro.
- Tipo de diferencial instalado, por si el equipo lleva variador de frecuencia.
- Distancia desde el cuadro hasta donde va a ir la unidad exterior, que determina la sección del cable.
- Qué más se usa a la vez en la franja en que vas a tener el aire encendido.
Con esos cinco datos, un instalador puede decir en una llamada si el equipo que tienes en mente encaja o si hace falta algo previo.
Bomba de calor: el aire también calienta en invierno
Hay una consecuencia eléctrica que casi nadie considera al comprar el equipo: si el aire va a usarse también como bomba de calor en invierno, el patrón de consumo cambia por completo. En verano el aire compite con la cocina en las horas de la cena; en invierno funciona muchas más horas seguidas y coincide con el termo eléctrico y con la iluminación.
Eso importa por dos razones. La primera es la potencia contratada, que puede resultar suficiente en agosto y justa en enero. La segunda es que el uso prolongado pone a prueba el circuito: un cable de sección justa aguanta dos horas de aire una tarde de verano y se calienta con seis horas diarias en invierno.
Si el objetivo es sustituir calefacción por bomba de calor, la comparación de consumos entre sistemas está en qué calefacción eléctrica consume menos, y conviene mirarla antes de dimensionar el circuito.
Señales de que el circuito del aire está justo
- La luz baja un instante cuando arranca el compresor. Indica caída de tensión, normalmente por sección insuficiente o tirada larga.
- El enchufe o la caja del circuito están tibios tras unas horas de funcionamiento. Eso no debería ocurrir nunca.
- El automático salta a las horas, no al arrancar: sobrecarga por acumulación de consumos.
- Olor a plástico caliente cerca del cuadro o del enchufe. Ahí se apaga el equipo y se revisa, sin esperar: es el mismo síntoma que tratamos en qué hacer si huele a quemado en un enchufe.