Es una pregunta que aparece siempre en el mismo momento: cuando alguien quiere instalar un punto de recarga para el coche, poner una bomba de calor, montar un taller en casa o subir la potencia y le dicen que quizá le convenga pasar a trifásico. Y casi nadie sabe qué tiene contratado.
Esta guía resuelve tres cosas: cómo saber cuál tienes sin llamar a nadie, qué cambia realmente entre uno y otro, y en qué casos el cambio compensa de verdad.
La diferencia, en dos párrafos
En un suministro monofásico llegan a la vivienda dos conductores: una fase y un neutro. Es lo que tiene la inmensa mayoría de los pisos, y con ello se alimenta todo: enchufes, luces, cocina, termo y lavadora.
En un suministro trifásico llegan cuatro: tres fases y un neutro. No es que la electricidad sea distinta ni que los aparatos funcionen mejor; lo que cambia es que la potencia total se reparte entre tres líneas, de modo que se puede disponer de bastante más sin que los conductores tengan que ser enormes. Es la razón de que sea el estándar en industria, en talleres y en locales.
Cómo saber cuál tienes: tres comprobaciones
- El interruptor general del cuadro. Es el más grande y está arriba, normalmente a la izquierda. Cuenta los módulos que ocupa: dos módulos y dos cables es monofásico; cuatro módulos y cuatro cables es trifásico.
- El contador. En los contadores digitales, al pasar pantallas aparecen las tensiones o intensidades de cada fase. Si ves tres valores, es trifásico.
- La factura. Busca el apartado de potencia contratada. Si aparece un solo valor de potencia por periodo, lo normal es monofásico; en trifásico se indica la potencia por fase o una potencia total notablemente mayor.
Si después de mirar las tres sigues con dudas, la comprobación definitiva la hace cualquier electricista en un minuto midiendo entre conductores en el cuadro.
Qué cambia de verdad en el día a día
| Aspecto | Monofásico | Trifásico |
|---|---|---|
| Conductores que llegan | Fase y neutro | Tres fases y neutro |
| Potencia habitual en vivienda | Hasta unos 9-10 kW | Sin ese techo práctico |
| Término fijo de la factura | Se paga por la potencia contratada | Se paga por la potencia de cada fase |
| Aparatos que puede alimentar | Todos los domésticos normales | Además, motores y máquinas trifásicas |
| Recarga de coche eléctrico | Hasta unos 7,4 kW | Hasta 11 o 22 kW según instalación |
| Complejidad del cuadro | Sencillo | Requiere repartir circuitos entre fases |
| Coste del cambio | — | Cuadro nuevo, línea nueva y boletín |
Cuándo compensa pasar a trifásico
Compensa en pocos casos, y conviene decirlo claro porque es un cambio con coste:
- Hace falta una máquina trifásica de cierta potencia: un torno, una sierra, una bomba grande, un compresor.
- Se necesita más potencia de la que da el monofásico, cosa que ocurre con bomba de calor, cocina de inducción, termo eléctrico grande y recarga de coche funcionando a la vez.
- Se quiere cargar el coche rápido en casa, por encima de lo que permite una línea monofásica.
- Es un local o un taller, donde además el reparto por fases facilita la ampliación futura.
Fuera de esos casos, casi siempre sale mejor ajustar la potencia contratada y, si hace falta, revisar el reparto de circuitos. Cuánta potencia necesitas de verdad está calculado en cuántos kW necesitas en casa, y el trámite de subirla, en subir la potencia contratada en Bilbao.
Qué implica el cambio, paso a paso
- Comprobar que la finca lo permite. No todos los edificios tienen tres fases disponibles hasta el contador; en algunos hay que solicitarlo a la distribuidora y no siempre es inmediato.
- Rehacer el cuadro. Interruptor general tetrapolar, diferenciales adecuados y reparto de los circuitos existentes entre las tres fases, equilibrando cargas.
- Línea desde el contador. Si la actual no tiene los conductores necesarios, hay que pasar una nueva.
- Boletín eléctrico. El cambio necesita un certificado de instalación nuevo, que es lo que la comercializadora pide para modificar el contrato. Lo explicamos en boletines eléctricos y trámites con Industria.
- Cambio de contrato con la comercializadora y nueva potencia por fase.
Pasar a trifásico y dejar todos los circuitos pesados colgando de la misma fase. Sobre el papel se ha triplicado la disponibilidad; en la práctica, la cocina, el termo y el coche tiran de la misma línea y el general sigue saltando. El reparto equilibrado entre fases no es un detalle de acabado: es la mitad del trabajo.
El caso más habitual hoy: el coche eléctrico
Es el motivo por el que más veces surge esta pregunta. Con suministro monofásico se puede cargar sin problema hasta unos 7,4 kW, que en una noche completa cubre de sobra el uso normal de la mayoría de conductores. El salto a trifásico solo tiene sentido si se necesita recargar rápido de forma habitual, si el coche admite carga trifásica y si en casa conviven otros consumos grandes.
Antes de plantear un cambio de suministro merece la pena mirar la opción de un cargador con control dinámico de potencia, que ajusta la carga a lo que sobra en cada momento y evita tanto el salto del general como la ampliación. Lo vemos caso por caso en instalar un punto de recarga en Bilbao.
El equilibrado de fases, explicado con un ejemplo
Es el concepto que más cuesta entender y el que más problemas causa después de un cambio, así que va con números redondos.
Imagina una vivienda trifásica con 5,7 kW contratados por fase, es decir, unos 17 kW en total. Sobre el papel es muchísima potencia. Ahora imagina que, al montar el cuadro, todos los circuitos gordos quedaron colgados de la primera fase: cocina de inducción, horno, termo y el enchufe del garaje.
El día que se cocina con dos fuegos y el horno encendido mientras el termo calienta, esa fase pasa de 5,7 kW y salta el general. Y salta con la casa consumiendo 7 kW de 17 posibles, porque las otras dos fases estaban prácticamente vacías. El propietario, con razón, no entiende nada: acaba de pagar una ampliación y se le va la luz igual.
Por eso el reparto no es un detalle. Un cuadro trifásico bien hecho distribuye los circuitos de forma que las cargas grandes queden en fases distintas, y deja anotado en el propio cuadro qué circuito cuelga de cada una para que quien venga después no lo estropee.
Qué pasa con los aparatos de la casa
Una duda frecuente: si paso a trifásico, ¿tengo que cambiar los electrodomésticos? No. Los aparatos domésticos son monofásicos y se conectan igual que antes, entre una fase y el neutro. Lo que cambia es de qué fase cuelga cada zona de la casa.
Solo hay un caso en el que el aparato importa: las máquinas específicamente trifásicas, que son las que motivan muchas de estas ampliaciones. Un motor trifásico no funciona con una sola fase y necesita las tres, y es justo el motivo por el que un taller o una carpintería doméstica plantea el cambio.
La alternativa que casi nadie plantea: el variador
Si el único motivo del cambio es una máquina trifásica de potencia moderada, existe una salida bastante más barata que rehacer el suministro. Un variador de frecuencia de entrada monofásica y salida trifásica alimenta ese motor desde una red monofásica normal.
Tiene límites: hay un tope de potencia razonable, hay que dimensionarlo bien y no vale para todas las máquinas. Pero para un torno pequeño, una sierra de banco o una bomba, resuelve el caso sin tocar el contrato, sin obra en el cuadro y sin boletín nuevo. Merece la pena valorarlo antes de decidir.
Cómo saber si te sobra o te falta potencia
Antes de plantear cualquier cambio de suministro, la pregunta correcta no es monofásico o trifásico sino cuánta potencia necesito de verdad. Y eso se puede estimar sin instrumentos:
- Si nunca te salta el general, aunque tengas la cocina y el horno a la vez, es que vas sobrado. Probablemente incluso puedas bajar potencia y ahorrar en el término fijo.
- Si te salta un par de veces al año, en momentos identificables, se resuelve organizando el uso o subiendo un escalón de potencia.
- Si te salta cada semana y ya has ajustado hábitos, la potencia se te ha quedado corta de verdad.
- Si salta el general estando lejos del máximo, no es potencia: es un reparto mal hecho o un automático deteriorado.
Ese último caso es más común de lo que parece y no se arregla contratando más. Distinguirlo requiere mirar el cuadro y, a veces, dejar un registrador midiendo unos días. Es la forma de no pagar un cambio de suministro que no hacía falta.
Resumen para decidir
Para una vivienda normal, incluso con cocina de inducción y coche eléctrico, el suministro monofásico bien dimensionado cubre casi todos los casos. El trifásico tiene sentido cuando hay una máquina que lo exige, cuando la suma de consumos grandes supera de forma real lo que da una sola fase, o cuando se trata de un local con perspectiva de crecer.
Y en cualquiera de los dos escenarios, la mitad del resultado depende de cómo esté montado el cuadro. Cambiarlo bien es lo que hace que la instalación aguante lo que se le pide: lo explicamos en cambiar el cuadro eléctrico en Bilbao.